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Científicos chinos y españoles lideran investigación

El  Encuentro de la Red de Investigadores China-España (RICE) reunió el 1 de marzo en Beijing a académicos de vanguardia de China y España para intercambiar experiencias y buscar nuevas oportunidades de colaboración.

Los retos científicos se concentran en cuatro puntos: encontrar soluciones a las plagas del algodón en el noroeste de China; crear una variedad de forraje que permita ahorrar agua y espacio y criar ganado más sano; erradicar el geminivirus, una dolencia que daña cosechas de hortalizas en todo el mundo, y entender cómo las plantas se protegen de los ataques de las bacterias.

El profesor Xie Qi dirige un laboratorio en el Instituto de Genética y Biología del Desarrollo de la Academia de Ciencias de China (ACCh). Su equipo experimenta con el sorgo dulce para encontrar una variedad que crezca en terrenos de alta salinidad sin necesidad de demasiada agua y superficie. Hoy es un líder de su disciplina, pero hace 20 años estudiaba en España, a las órdenes del genetista Crisanto Gutiérrez.

«Un día fui al supermercado a comprar arroz y solo encontraba paquetes pequeños, de medio kilo o de un kilo. ¡Pero si en China se compran de 25 en 25!», reía al recordar una anécdota que ilustraba los distintos hábitos de consumo de un país y otro. «Cuando era joven en China comía carne una vez al mes, hoy mi hijo me pregunta todos los días qué carne hay para cenar», comparó.

China hoy consume hoy mucha más carne y al ganado hay que alimentarlo, pero visto que las condiciones climáticas empeoran y que la población es enorme, toca buscar forrajes de alto rendimiento que alimenten un ganado que dé carne de calidad. «Buscamos que la agricultura sea sostenible», resumió.

Guo Huishan se doctoró en 1996 en el Centro Nacional de Biotecnología de la Universidad Autónoma de Madrid, aunque tardaron algo de tiempo en expedirle el título oficial. «El rey se tomó su tiempo en firmarlo», bromeó. En todo caso, acabó regresando a China y hoy es investigadora principal del Instituto de Microbiología de la ACCh.

En la región noroccidental de Xinjiang observa el funcionamiento del ARN en las interacciones entre plantas y microbios para estudiar cómo aquellas pueden hacerse resistentes a los virus y hongos que las atacan. Sus resultados con el algodón están siendo prometedores, pues su equipo logró aumentar la resistencia a las plagas de forma significativa, según explicó.

Recorrido inverso fue el que hicieron dos científicos españoles, Rosa Lozano y Alberto Macho, que desde la Universidad de Málaga y tras un periodo en el Reino Unido trabajan ahora en el Centro de Biología del Estrés de las Plantas de Shanghai, también adscrito a la ACCh.

Lozano estudia los ‘geminivirus’ que atacan a muchas hortalizas en todo el mundo, entre ellas el tomate, y señaló la importancia de la ingeniería genética para combatir a las plagas y luchar así contra el hambre y la malnutrición, que todos los años se cobra en el mundo nueve millones de vidas. Tanto ella como Macho señalaron que para su labor tienen en mente el aforismo «conoce a tu enemigo» que el general chino Sun Tzu plasmó en El arte de la guerra hace cerca de 1.500 años.

La máxima encaja a la perfección en un trabajo que consiste en estudiar los mecanismos de interacción entre plantas y patógenos para aprovechar y potenciar las resistencias naturales de aquellas. Una «carrera armamentística», en palabras de Macho, en la que unas y otros han evolucionado en un ciclo interminable que estos científicos de los extremos de dos continentes intentan descifrar.

El encuentro RICE no se limitó a las ciencias naturales. Las sociales, las exactas y las naturales también tuvieron su espacio en el que se presentaron estudios variopintos, como una comparación arquitectónica entre la Ciudad Prohibida de Beijing o el monasterio de El Escorial de Madrid, las actitudes actuales respecto de la Iniciativa de la Franja y la Ruta en Europa o los prejuicios de los hablantes de una lengua respecto a otras lenguas y variedades dialectales de un mismo territorio.

Las exposiciones dieron paso a una mesa redonda en la que se plantearon distintos mecanismos de colaboración institucional por los que investigadores de Europa y China pueden acceder a financiación para sus proyectos o moverse entre un lugar y otro, con el foco puesto en la próxima iniciativa Horizonte Europa, cofinanciada por la UE y China, que tendrá un presupuesto previsto de 100.000 millones de euros para el periodo 2021-2027.

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